Existe un factor común que siempre nos impide conseguir los objetivos que nos planteamos, y es nuestra fuerza de voluntad.

La fuerza de voluntad o autocontrol se podría definir como nuestra capacidad para ser perseverantes en la búsqueda del objetivo.

Pero la fuerza de voluntad, que también podemos llamar autocontrol, como bien dice su semántica, tiene como principal enemigo a nosotros mismos.

Si los humanos somos animales de costumbres, nuestras mentes lo son aún más. La resistencia al cambio es de sobras conocida por todos. El cambio cuesta, y cuesta mucho. Cuando afrontamos un nuevo reto cómo una dieta, practicar deporte o estudiar idiomas lo que solemos hacer es teorizar un plan de acción. Una vez teorizado este plan de acción solo falta lo más complicado de todo, hacerlo. Es en este punto, dónde se hace fundamental conocer cómo nuestra mente va a resistirse a ese cambio.

Saber cómo nuestra mente gestiona una tentación, cómo utilizar el sistema de recompensas para que no afecte a nuestro rendimiento, o ser consciente de que nuestro cerebro es un músculo y como tal se cansa, son informaciones que nos ayudan a entrenar nuestra fuerza de voluntad o autocontrol. Es aquí donde la ciencia, gracias a los últimos avances, nos muestra cómo actúa nuestro cerebro en este boicot.

Toda la vida se ha dicho que la información es poder, y en este caso es más que evidente.

Si sabemos cómo la mente va a intentar boicotear nuestros objetivos, sabremos como contrarrestarlo.

Aplicar una buena metodología es lo más recomendable para afrontar con garantías un proceso de cambio. Nuestros objetivos no merecen quedar en un proceso teórico, merecen ser realizados.

Todas las metodologías son válidas, la que utilizo yo está basada en nueve competencias básicas que ayudan a ganar este juego interior que se genera ante las tentaciones que aparecen por el camino.

Las nueve competencias básicas son:

1 Definir el ¿Para qué?

El para qué de un objetivo es fundamental para la consecución del mismo. La motivación que nos lleva a plantear objetivos influye directamente en nuestra capacidad para desarrollar nuestra fuerza de voluntad. No es lo mismo si esa motivación es intrínseca (de nosotros mismos) o extrínseca (del exterior)

2 Concentración

Es evidente que uno de nuestros mejores aliados en cualquier objetivo o meta es la concentración. La capacidad para dirigir nuestra atención será imprescindible, sobretodo a la hora de evitar las tentaciones.

3 Visualización

Está más que demostrado que una imagen vale más que mil palabras, no? Pues nuestra mente piensa igual, así que si somos capaces de visualizarnos en la meta, la fuerza de voluntad será mucho más fácil de manejar.

4 Economizar los recursos

¿Cuantas veces hemos oído que la paciencia tiene un límite? Pues la fuerza de voluntad también. Puede parecer obvio, pero ser conscientes de este aspecto nos puede ayudar mucho para ser eficientes a la hora de consumirla.

5 Creer en la fuerza interior

Todos alguna vez hemos hecho cosas de las que estamos muy orgullosos, hemos alcanzado metas aparentemente inaccesibles. Esto significa que estamos capacitados para abordar objetivos complejos. Acordase de logros anteriores es una de las mejores técnicas para abordar futuros objetivos.

6 Sistema de valores

Si necesitamos de la fuerza de voluntad es porque alcanzar objetivos es duro, sacrificado. Es aquí donde debemos modificar nuestra escala de valores que nos lleve a recordar esa motivación interior, ese para qué.

7 Modificación de hábitos

Esta competencia es para contrarrestar a los deseos que nos desvían de nuestro camino, es decir, las tentaciones. Estas tentaciones debemos plantarles cara, pero para ello es importante conocer cómo funciona nuestra mente ante ellas. Una vez conocido este funcionamiento mental, se tendrá de que modificar los hábitos

8 Acción

Hay que ser muy conscientes de que un objetivo no está alcanzado hasta que no empieza la acción. Las siete competencias anteriores quedarán en nada si no pasamos a la acción, al movimiento.

9 Priorización

¿Alguna vez has aplazado una acción porque no tienes ganas de hacerla? Quizás, si fueras consciente de que tú nivel de ansiedad al final del proceso habrá sido muy superior si aplazas la acción que si la hubieras abordado desde un principio no lo harías, no? Si hay que hacerlo, cuanto antes mejor, nuestro cerebro que es un músculo que se cansa nos lo agradecerá y nuestras decisiones posteriores también.

¿Quieres adquirir las nueve competencias? Gana en fuerza de voluntad con mi entrenamiento Entrena tu fuerza de voluntad.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
Share This