El estrés se define como una reacción fisiológica del organismo en el que entran en juego diversos mecanismos de defensa para afrontar una situación que se percibe como amenazante o de demanda incrementada.

Es decir, que el estrés es normal, natural. Teniendo en cuenta esto, el análisis se debe centrar sobre el uso que se realiza del estrés. ¿El estrés puede ser positivo? Por supuesto. El estrés es nuestro mejor aliado a la hora de afrontar situaciones difíciles o comprometidas. Así, si tenemos una demanda importante de trabajo o nos debemos a una urgencia familiar, el estrés es el que nos hace rendir por encima de nuestras posibilidades, es nuestro nitro, se llama Eustrés (estrés positivo). Esta sería por tanto la cara sonriente del estrés. Ahora bien, si esta reacción fisiológica se mantiene en el tiempo de manera prolongada y creciente, puede derivar en el estrés que todos conocemos, el Distrés, estrés negativo.

Es por eso que es imprescindible saber cómo controlar el estrés para que ese Distrés no sea el que nos afecta.

No es la primera vez que menciono que nuestro cerebro es un músculo, y que como tal se cansa. Este es el principio básico del estrés patológico.

Pero, ¿Cómo puedo saber si el uso que estoy haciendo de este estrés es el adecuado o no?

Esta pregunta es la que suele costar más de responder, en ocasiones vivimos a un ritmo que nos parece lógico, pero en verdad estamos haciendo un mal uso del estrés. Existen varios sistemas para medir el nivel de estrés de cada persona. Personalmente el que utilizo es el Test Stress Scan.

Este test, que se realiza online, mide nuestros niveles en base a 8 áreas que se consideran básicas en el diagnóstico del nivel de estrés. Estas 8 áreas son: Estrés, Hábitos saludables, Red de apoyo social, Comportamiento tipo A, Dureza cognitiva, Estilo de afrontamiento, Bienestar psicológico e Índice de distorsión de respuestas.

Con estos resultados podremos conocer de forma totalmente objetiva que nivel de estrés sufrimos. El siguiente nivel consistirá sobretodo en identificar cuál de esos factores son los que están afectando directamente a nuestro nivel de estrés.

Así que si conocemos nuestro nivel de estrés y los factores que lo están provocando, sólo nos faltará pasar a la acción para elaborar estrategias que nos ayuden a mejorar nuestros niveles en cada área y por tanto reduzcan nuestro nivel de estrés a un nivel razonable.

¿Quieres conocer qué nivel de estrés tienes? Consulta aquí

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