Cómo discutir bien para no acabar con tu relación de pareja

Discutir es realmente sano, muy sano. Al contrario de lo que la gente piensa, discutir fortalece las parejas ya que hace que estas se sientan vivas y pongan en valor las opiniones de cada uno.

El problema no está en discutir, sino en cómo se discute. Ahí es donde radica el quid de la cuestión, en las formas.

Primer paso. Primum non nocere, o lo que es lo mismo, lo primero es no hacer daño.

Cuando se inicia una discusión con la pareja, lo primero que debemos tener claro es el principio de no empeorar las cosas. Es cierto que nos han podido hacer mucho daño, no cabe duda, pero si lo primero con lo que empezamos la discusión es haciendo daño estaremos perdiendo un poquito más a nuestra pareja.

Segundo paso. Evitar el síndrome del mejillón.

La mayoría de veces, ante el ataque de nuestra pareja, solemos comportarnos como los mejillones, cerrándonos en nosotros mismos.

Cuando nos cerramos en nosotros mismos, no escuchamos, contraatacamos y acabamos convirtiendo nuestras emociones en fuentes de frustración, angustia y malestar.

Por tanto, lo mejor es escuchar a la otra persona y por supuesto, pedir que te escuchen a ti también.

Tercer paso. No sacar la lista de reproches.

Las discusiones de pareja tienen la particularidad de que parece que está en juego mucho más que el motivo inicial. Parece que nos jugamos todo nuestro prestigio en ese preciso momento.

Es por este motivo que siempre tenemos preparada nuestra lista de reproches. Esa lista que es capaz de llevar siempre una discusión a tu terreno, una lista que si la digo de golpe dará lo mismo los motivos iniciales, siempre ganaré. La conocéis? Todo el mundo siempre tiene una lista de reproches preparada por si hace falta…

Pues es muy mala idea sacar esta lista a relucir. Es muy importante que la discusión trate de lo que inicialmente empezó. Nunca existe un motivo para sacara a relucir esta lista, o como se conoce vulgarmente “poner a funcionar el ventilador de la mierda”

Cuarto paso. Evitar la falsa tolerancia.

Es curioso observar como TODOS somos tremendamente tolerantes con aspectos como la religión, la cultura o la orientación sexual, pero en cambio cuando la persona es tan cercana como nuestra pareja nos volvemos totalmente intolerantes. Esto es debido a la creencia de que nuestra pareja tiene/debe pensar y actuar de una manera muy similar a la nuestra. Si no es así nos lo tomamos como un desprecio a reproche a nuestra propia persona.

Por tanto, ante una discusión de pareja, recuerda ser la misma persona tolerante que eres con el resto del universo.

Quinto paso. Elige el mejor momento para discutir

Hay un principio claro que todos deberíamos tener presente. El cerebro en un músculo, y como tal se cansa. Este concepto que parece una obviedad, puede resultarnos de gran utilidad a la hora de afrontar una discusión con garantías. Todos tenemos la costumbre de discutir por la noche, y es el peor momento para hacerlo, ya que nuestro cerebro está cansado de todo el día y no tienen la frescura necesaria para tener en cuenta todos estos pasos antes comentados.

Es cierto que muchas veces no podemos planificar con tanta precisión el momento en el que nos vamos a enfrascar en una discusión, pero si somos conscientes de este concepto, aunque discutamos por la tarde noche, seremos capaces de controlar mejor nuestras emociones.

Sexto paso.  La mueca del desprecio es el principio del fin…

Hay un factor que se suele repetir en todas las rupturas de pareja, el desprecio.

El desprecio supone el principio del fin de una relación de pareja.

Cómo bien habrás podido leer o te habrán contado muchas veces, la comunicación no verbal equivale aproximadamente el 60% de toda nuestra comunicación.

Hay un gesto que se suele hacer de manera involuntaria cuando el desprecio empieza a aparecer en una relación de pareja, y es la mueca del desprecio.

                                                      

                                                     *muestra de una mueca de desprecio

Así que cuando estés discutiendo con tu pareja y veas aparecer este gesto, preocúpate…

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