Los conflictos familiares son sin lugar a dudas uno de los conflictos más difíciles de gestionar, y esto es precisamente por la condición de familiar.

La familia tiene una característica muy específica, y es que un familiar es un familiar. Esto significa, como bien es sabido, que no se escoge.

Los conflictos familiares tienen también una característica muy particular, y es que provocan una necesidad por parte del resto de integrantes de posicionarse. Este posicionamiento nunca  es con un criterio propio, sino partidista en base al si o no, al a favor o en contra, o al contigo o contra ti. Ahora, una vez ya montado todo el circo, el conflicto se encuentra en su salsa y solo deberá seguir las reglas de la ciencia cual bola de nieve.

El tema consiste en no pasar por alto todas estas características fundamentales y utilizarlas en nuestro favor para que la condición de familiar sea un punto positivo en vez de negativo.

Para su correcta gestión, el conflicto familiar se debe enfocar utilizando las teorías referentes a los estados de ánimo y a la inteligencia emocional. La metodología que yo utilizo es precisamente en base a esas dos teorías.

Lo primero que se debe analizar es referente a la dimensión en la que se encuentra la relación, por lo que se podrán distinguir dos escenarios muy claros. Por un lado la facticidad, que es la dimensión sobre todo aquello que no se puede modificar, y por otro está la posibilidad, que precisamente contempla esa posibilidad de cambio. Otros aspectos que pueden influir dentro de esta dimensión son sobre el tipo de relación familiar, si es ascendente o descendente, o sobre la intensidad en dicha relación.

Una vez identificada esta dimensión, y por tanto teniendo muy claro las posibilidades de cambio, se debe hacer un análisis sobre el estado de ánimo que predomina en dicha relación. Los estados de ánimo se dividen en función de esa facticidad o posibilidad en el conflicto. Para la facticidad existen el resentimiento y la tranquilidad, y para la posibilidad están la resignación o el entusiasmo. El siguiente paso será migrar del estado de ánimo actual a otro que sea más satisfactorio.

Resumiendo, y siendo menos técnico, lo importante en un conflicto familiar es hacer un fuerte análisis sobre el tipo de relación y sobre si puedes hacer algo o no para cambiarla. Y en función de tú decisión, tendrás que trabajar para, una vez siendo conscientes de todo esto, aceptarlo o entusiasmarte con el cambio.

¿Tienes algún conflicto? te puedo ayudar con mi entrenamiento Gestiona conflictos familiares.

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